Creerle a Dios

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Amad@s: ¡Hay que creerle a DIOS!  ¡Nos conviene creerle a DIOS! ¿Saben cómo podemos hacer esto?  Confiando en DIOS.  Confiar en DIOS es: descansar en ÉL, encomendarse a ÉL, fiarse en ÉL, reposar en ÉL, abandonarse a ÉL, entregarse a ÉL.  ¡Confiar en DIOS es CREER en DIOS y es CREERLE a DIOS!


Amad@s: el tiempo que pasamos con DIOS tiene un impacto tremendo sobre nuestras vidas.  Cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ, comienzan a ocurrir “cosas maravillosas,” cambios, sorpresas sublimes, emociones extraordinarias.  Es decir, cuando decidimos creer en DIOS y a creerle a DIOS, comienzan a ocurrir eventos, acontecimientos, aventuras de fe que transforman nuestra existencia, nuestras vidas.  Ocurren cambios extraordinarios en nuestras vidas.   

 Veamos algunas de las cosas que ocurren cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ:

1. Cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ, comenzamos a desarrollar una perspectiva divina, santa, del Propósito de DIOS, del Plan de DIOS para nuestras vidas.  Recuerdan el Salmo 27: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿de quién podré tener miedo? El Señor defiende mi vida, ¿a quién habré de temer?  ¡Ay, hermanos y hermanas, que maravilloso plan tiene DIOS para cada una de nuestras vidas!  DIOS ha dado mandamiento para salvarnos (S. 71.)  DIOS envió a Su Único Hijo para salvarnos (Jn. 3:16.)  ¿Habrá un Plan más maravilloso que ese?

2. Cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ, comenzamos a ver las cosas con “ojos iluminados.”  Todo se mira con una perspectiva divina, las penas, las alegrías, los problemas, las circunstancias, TODO, se vuelve más claro, más evidente.  Las cosas que se miran con ojos iluminados por DIOS, se perciben con mayor claridad, con mayor sinceridad, franqueza, confianza, sencillez, naturalidad, con mayor transparencia.  Ya no se ve solo “la apariencia,” sino que DIOS nos permite ver la esencia, la intención, la dimensión espiritual, la razón eternal, el toque del Reino.  ¡Wow!  Nos conviene creerle a DIOS y pasar tiempo con ÉL. 

3. Cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ, comenzamos a entender cuáles son nuestros verdaderos problemas y cómo enfrentarlos.   Cuando decidimos creerle a DIOS, las presiones de la vida comienzan a disiparse.  Cuando “metemos mano” con DIOS y lo cogemos en serio y decidimos creer en Su Palabra y decidimos creerle cuando dice que ÉL nos defiende, ¡las presiones de la vida natural tienen que disiparse!  No caben en un mismo corazón, las ansiedades y la Paz que DIOS nos da.  ¡No caben!  ¡No tratemos de acomodarlas juntas, que NO CABEN!  ¿A ustedes no les ha pasado como a mí?  Yo trato de “acomodar”, de hacer un huequito para mis ansiedades y angustias y problemas y culpas y trato de acomodarlas JUNTO con las promesas del Señor.  Y lo que sale es una melcocha que me quita el sueño.  ¡No caben!  ¡No lo intente mas!  ¡Óigalo bien: cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ, no caben las ansiedades del mundo y Su Paz!  No quiere esto decir que no tendremos dificultades y angustias y aflicciones, no.  Lo que Jesús nos dice es que recordemos (y que le creamos) cuando Él dijo:  ¡“En el mundo tendrán aflicciones, pero CONFÍEN, YO he vencido al mundo!  No debemos tener temor, porque ÉL está con nosotros como poderoso gigante que nos defiende.  Nada nos podrá separar de Su Amor.  Ni la angustia, ni el temor, NADA.  ¿Por qué temerle a un enemigo que ya fue vencido por Cristo? (Jn. 16:33.)

4. Cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ, es decir, cuando decidimos creer en DIOS y creerle a DIOS, comenzamos a experimentar PAZ.  Jesús dijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y tendréis PAZ en vuestras almas.”  ¿Usted quiere conocer a alguien que pasara mas tiempo con DIOS que Jesús, Su Hijo?  No lo va a encontrar, porque su comunión era íntima, verdadera.  Cuando uno tiene buenos padres, quiere pasar tiempo con ellos.  ¿Saben qué?  ¡Que aunque nosotros no queramos ser Sus hijos, DIOS quiere ser nuestro Padre!  Cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ, es decir, cuando decidimos creer en DIOS y  creerle a DIOS, comienza la Paz de DIOS a obrar en nuestros corazones.  Jesús dijo: “Mi paz les dejo, mi paz les doy...”  Jesús prometió dejarnos Su Paz (Jn. 14:27.)  Y en este mundo lleno de problemas, uno de los más grandes beneficios de creerle a DIOS es tener Su Paz en momentos difíciles. 

5. Cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ, es decir, cuando decidimos creer en DIOS y  creerle a DIOS, descubrimos muchas bendiciones que DIOS tiene para regalarnos a cada uno de nosotros.  Una de esas bendiciones es la posibilidad, la bendición de vivir una intimidad sincera y personal con DIOS.  ¿Oyó bien?  Piense en algún amigo o familiar muy querido por usted, su intimidad no surgió de la noche a la mañana, fue el resultado de una larga y estrecha relación de amor, confianza y comunicación.  ¿Habrá alguien que dice Amén?  ¿Cómo podremos desarrollar una intimidad sincera y personal con alguien si no invertimos tiempo precioso (no solo del que sobra) con esa persona?  ¡Imposible!  De la misma manera, no podemos tener familiaridad con DIOS si no le damos importancia y sacamos tiempo para estar con ÉL.  Hay que invertir tiempo en las relaciones humanas, ahora, imagínese con DIOS.  ¿Estará DIOS hablando con alguien aquí en esta mañana?

6. Cuando invertimos tiempo y espacio para concentrarnos en DIOS y OÍR SU DULCE VOZ, es decir, cuando decidimos creer en DIOS y  creerle a DIOS, DIOS nos permite tener un corazón puro.  DIOS hará surgir en nosotros aquellas cosas que le bendicen y arrancará, de raíz, aquellas cosas que no le agradan a DIOS. 

 



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